Recién llego y quiero compartir con ustedes estas imágenes.
Después volveré a mis habituales entradas...
Pero esto, no es bello?
Lo que está por abajo del epitelio
Me sucedió algo que no quiero comentar, pero que me dejó sin fuerzas para continuar escribiendo y leyendo todos los maravillosos blogs que sigo.
Destilo tristeza.
Les escribo para que sepan que me voy a retirar por un tiempo.
Este es un tiempo que me tomo para lamerme las heridas, y para poner mi mente en blanco.
Han sido una compañia maravillosa, todos me demostraron mucho cariño en los momentos tristes que tuve. Y por ello les agradezco de todo corazón.
Pero hoy no tengo consuelo.
Dicen que el tiempo cura todo. Yo no lo creo.
Uno puede construir una fortaleza para evitar mayores daños; pero nada más.
Yo no soy fuerte, soy un ser sensible que encontró después de mucho tiempo, lo que buscaba.
Lo que había dejado tiempo atrás por no reconocer que era lo que necesitaba.
Ahora es tarde y no me queda nada más que un puñado de recuerdos hermosos que voy a tener que aprender a usar como sostén.
Sepan disculparme.
ESTA ESCRITO.
Puedo ser mujer, madre, amante, dueña, patrona, gerente...
Erotismo es una palabra formada a partir del griego (érōs) con que se designaba al amor apasionado unido con el deseo sensual. Tal sentimiento fue personificado en una deidad: Eros.
En nuestra lengua y otros idiomas modernos el término «erotismo» connota y denota a todo lo relacionado con la sexualidad y no simplemente con el acto sexual físico sino también todas sus proyecciones.
De este modo el erotismo puede observarse en combinación con la libido y el placer.
Una vieja publicidad de un licor llamado Legui (por tremendo jockey llamado Leguizamo) rezaba al final: "Y por qué le habrán puesto caballos?"
He aquí mi libertad también para relacionar el tema.
Los caballos son sensuales, los caballos son eróticos.
Es imposible para mi evadir el recuerdo de todos los caballos que tuve entre mis piernas, y la exitación sana que me producía montarlos. No era algo sexual. Era adrenalina pura. Y endorfinas. Muchas.
Andar a caballo formaba parte de mi esencia, de mi ser. Mi cuerpo asimiló a esas bestias a la edad de tres años. Sus patas me sirvieron de refugio cuando me mandaba alguna macana. No servía de nada. Cuando salía de abajo de esas panzas mi padre me alzaba a 10 cm del suelo , por los pelos.
Formaron parte de mi niñez en mi largas estadías en el campo; luego a los once y ya en la ciudad perfeccioné el estilo inglés y comencé a competir en salto. Nunca me interesó federarme; la adrenalina que me generaba volar al unísono con un caballo era la auténtica gloria.
Duró esa etapa hasta que volví al campo, pero no a pasar las bucólicas vacaciones sino a trabajar en el tambo.
De puro audaz me atreví a domar. Mi yegua Malaika aprendió todo de mi mano. Con amor, con dulzura.
Tiempo más tarde salía Hardoy y su famoso método de doma racional, que yo había empleado por pura intuición y sin conocerlo.
Esto es doma racional
Fui un centauro en versión femenina. El sudor, el olor, el suave pelaje, el cadencioso galope con el aire en la cara y el olor a los eucaliptus se me quedaron impregnados en lo más profundo.
SOY una yegua. Y es el mejor piropo que le pueden decir a una mujer. Por la belleza, por la elegancia, por la nobleza, por que no hay animal que se le compare, los caballos son y serán objeto de adoración por parte de los amantes de los animales.
Y éste... es mi potrillo!
No es que me haya tapado el agua, aunque tal cual está Buenos Aires sería lo más normal del mundo. Ocurre que mi laptop está en el service y la compu de la casa está en manos de mi hija adolescente, quien con la mejor de las ondas me la presta unos minutos. Ustedes entienden.....¡hasta que termina de hablar con sus múltiples amistades!
Así que espérenme un poco que tengo cosas para compartir y ganas de leerlos.
Baci!
No es la primera vez que Eme me hace reir arriba de un escenario, pero lo del viernes con Fabio Alberti en Boluda Total (Chacarerean Teatre, viernes y sabados a las 23 hs, ya que estamos hago el chivo) fue demasiado.
Uno no termina de darse cuenta de la importancia de una mascota hasta que la pierde.
Hoy paso por uno de los días más tristes de mi vida: en una hora salgo para la veterinaria a sacrificar a mi perra luego de 10 años de hacerme compañía.
Estoy lorando a mares. Escribo estas líneas casi sin ver y mucho menos pensarlas.
Las vomito. Recuerdo el día en que se cruzó en mi camino: un fideo feo con la pata colgando; la había atropellado un auto. Estaba parida pues sus tetas colgaban, señal de que amamantaba cachorros. Nunca los encontré, sólo logré que me siguiera a fuerza de trozos de carne que le llevaba a su escondite todos los días. "Perrita, perrita, perrita...!" gritaba yo. "...Rita, rita, rita..!" terminó siendo. Una semana me demoré en lograr su confianza. Yacía en la puerta de mi casa esperando su ración diaria de comida; el hombre de la casa no la dejaba entrar "Si entra la perra, te vas vos." Nunca supe de cuál perra hablaba...si de Rita o de mi.
Una noche de tormenta la entré al galpón a hurtadillas, y el hombre se conmovió y me dijo seriamente "Si la vas a tener, tenela bien".
Radiografías, operaciones, kinesiología, deporte paulatino, salidas en bici y mi amorosa duplicó su peso.
Cuidaba a mi bebe como la perra de Peter Pan y nadaba en la pileta como esther Williams.
Hoy la hice nadar por última vez. No paro de llorar y tengo que salir. El veterinario espera para hacer dormir sin dolor a mi AMIGA.
No doy más.
Esta es mi última entrada del año. He decidido hacer un balance y llegué a una conclusión que quisiera compartir con ustedes. He pensado en todo lo ocurrido en este año y en los dos anteriores y a pesar de todo lo malo que me sucedió (que no fue poco) con tan sólo estos últimos 10 meses compensé todas las desgracias de los últimos 22 años.
Hoy tuve uno de los días más felices de mi vida.
Lamentablemente no puedo contarles lo ocurrido porque está bajo secreto de sumario, pero sí los sentimientos y las sensaciones. Les propongo que cierren los ojos - obvio después de leer esto- y se dejen llevar.
Sentía bichos volando por mi cuerpo, libélulas, luciérnagas y mariposas que, como diría Moria, son como moscas pero maquilladas.
Las lucesitas me salían por los poros de la piel y las alas de las mariposas las hacían cambiar de color, por lo que me sentía una extraterrestre de esas películas en las que estos seres brillan.
Podría decir que me subía una nave, pero no; levité.
Y en mi mente volé a lugares desconocidos para mí y para cualquier ser vivo. Imaginé que me podría dar miedo, los ataques de pánico me atacan cuando quieren, sin embargo sentí paz, pues las palabras que escuchaba me daban esa paz.
No voy a decir más. Fuí entera y absolutamente felíz.
Sin tan solo me durara las doce meses siguientes...
He encontrado una nueva amistad.
Una que no me pide nada a cambio y me da paz.
Sé que es una amistad pasajera que eventualmente se irá; la recordaré bien, como una ayuda que fue bálsamo en una época turbulenta de mi vida.
Los pinceles siguen sin aparecer y la única oportunidad que tengo de no enloquecer es ella.
Los amores no existen en estas situaciones que, paradójicamente, fueron provocadas por ellos mismos. A nadie le gusta estar con gente deprimida o atacada por los miedos de la vida.
Ya volverán, como las golondrinas...
Mientras tanto, mi amiga y yo hacemos buenas migas.
Duerme.
Acompañada y al mismo tiempo sola. Y despierta con el sonido del celular que timbra 3 veces.
En lo más profundo de su corazón desea que quien la está despertando estuviera en su cama; que sea él quien duerma a su lado. Que fuera él a quien viera cada mañana.
La historia cuenta que no se pudo, el presente que no se puede.
Y el futuro...