Que cara de herido pongocuando te veo y me miro
por la ribera del hombro.
Enterrado me veo,
crucificado
en la cruz y en el hoyo
del desengaño:
qué mala luna
me ha empujado a quererte
como a ninguna.
Pongo cara de herido
cuando respiras
y de muerto que sufre
cuando me miras.
Tú has conseguido
tenerme a cada instante
muerto y herido.
Cuando respiras me hieres,
cuando me miras me matas,
tus cejas son dos cuchillos
negros, tus negras pestañas.
Por la voz de la herida
que tú me has hecho
habla desembocando
todo mi pecho.
Es mi persona
una torre de heridas
que se desploma.
Que me aconseje el mar
lo que tengo que hacer:
si matar, si querer.


